El pueblo mapuche se descoloniza y toma la palabra

Este jueves cuatro se presentará en la ciudad de La Plata el libro “Descolonizando la Palabra”, que relata la experiencia de seis medios de comunicación mapuche en Puelmapu. Entrevistamos a la autora del libro, Florencia Yanniello quien profundiza en la importancia que ha tenido para el pueblo mapuche la construcción de medios propios.

descolonizando la palabra

Por Felipe Gutiérrez

Los comunicadores mapuche tomaron la palabra. Eso es lo que relata a lo largo de 140 páginas la periodista Florencia Yanniello en su libro “Descolonizando la palabra. Los medios de comunicación del pueblo Mapuche en Puelmapu”. En él están plasmadas las historias de seis medios de comunicación: las radios Am Wajzugun, la Petü Mogeleiñ, FM de la Tierra, Mapu Radio y los portales de noticias Avkin Pivke Mapu y Originarios.org.ar. Pero más allá de ser un relato sobre el surgimiento de cada uno de ellos, lo que busca el libro es poner en discusión estas experiencias con una serie de ejes que las atraviesan, como su articulación con otros medios, la perspectiva que tiene la comunicación mapuche, su autonomía y sustentabilidad.

La idea del libro, cuenta la autora, nace de su vinculación a procesos de comunicación comunitaria y con los pueblos indígenas, y a charlas con los propios comunicadores mapuche.  “Más alla de que venía vinculada con el tema”, cuenta Florencia; “me parecía interesante poder dedicarme un buen tiempo a hacer un trabajo que trate de dos cosas: por un lado cuál es la visión del pueblo mapuche sobre la comunicación, si es que hay una sola, y qué puede aportar a lo que se entiende occidentalmente por comunicación. Y por el otro lado dar cuenta del proceso que está viviendo el pueblo mapuche de este lado de la cordillera, del Puelmapu, con respecto a su organización, reorganización y como todo este avance también tuvo que ver con una reconstrucción a nivel comunicacional, como herramienta fundamental para difundir y dar fuerza a todo ese proceso”.

El libro tendrá una primera presentación este jueves 4, en el espacio cultural En Eso Estamos, de la ciudad de La Plata, en un lanzamiento conjunto con el libro Norte Profundo, y servirá como puntapié inicial de Ediciones La Caracola, un proyecto editorial comunitario que busca que una serie de relatos -sobre memoria, economía social, generos, entre otros- sean “hermanos y hermanas bajo el mismo techo”. No solo la publicación, sino también el mismo proceso de producción surge de un trabajo colectivo. Cuenta Yannielo que “el libro salió con la autorización de todos los comunicadores entrevistados y con la idea de, por como pienso yo al periodismo, que sea realmente una herramienta. Le conté la idea del libro a cada uno de los comunicadores y les pregunté si a ellos les interesaba que esto fuera publicado, todos estuvieron de acuerdo lo consensuamos y me acompañaron en el proceso de edición y difusión del libro”. La idea es que los fondos que se recauden de la venta de libros, puedan ir directamente a los medios que fueron parte de la investigación y de esta manera apoyar a su autogestión.

Florencia, desde la investigación en 2010 a la publicación de este libro pasó un periodo de cuatro años, en el que se puso en marcha la nueva Ley de Medios en Argentina, ¿qué cambios hubo para los medios de comunicación mapuche en este periodo?

Mi opinión personal es que la Ley y su sanción, fue un proceso de construcción muy positivo y necesario, que se hizo a través de foros que le dieron legitimidad, no fue una Ley sancionada solamente por el Ejecutivo. Con respecto al capítulo que correspondió a la parte de comunicación con identidad, me parece que es un logro 100% de los comunicadores mapuche, y de las organizaciones de pueblos originarios que participaron. Fue un mérito que pudiera reconocerse a los medios de comunicación indígenas como un prestador distinto a los medios comunitarios, obligar de alguna manera a que el Estado reconozca a estos pueblos originarios, que son preexistentes a él, y que tienen sus propios medios de comunicación, con una lógica incluso distinta a los medios de comunicación alternativos.

Ahora una vez que la Ley esta sancionada, su puesta en práctica todavía es un desafío para muchos sectores, incluso para los medios comunitarios. Si bien se abrieron nuevas emisoras y los comunicadores se han convertido de alguna manera en protagonistas de esta etapa que es un momento histórico, en los lugares en los que pude estar, para muchas radios no cambió absolutamente nada desde el antes al después de la Ley. Hay cuestionamientos que yo comparto en ese sentido, no hubo llegadas económicas y las pocas reuniones que han podido tener los comunicadores que lo han intentado, muchas veces fueron frustrantes y no lograron conseguir recursos u otras veces consiguieron equipamientos pero también bajo condiciones sobre la manera de gestionar el medio. Si bien a nivel latinoamericano nos ven como la vanguardia en esta cuestión, también hay una realidad que es el día a día de estos medios que en algunos casos no cambió. Entonces, bueno, mi visión no es pesimista, creo que es un gran avance pero falta mucho por trabajar.

El caso del Canal Wall Kintun TV de Bariloche, que surge a partir de la Ley de Medios, es paradigmático en ese sentido. Si bien no lo abordas en tu libro, ¿cuál crees que es la lección que se puede sacar de ese proceso?

Wall Kintun TV, fue anunciado con bombos y platillos como el primer canal mapuche, se anunció como un medio que iba a transmitir información de pueblos originarios, que iba a ser un poco la vanguardia de la comunicación audiovisual mapuche. Sin embargo tanto la comunidad que tiene la licencia, como los comunicadores que estuvieron involucrados, denunciaron que en un principio el Afsca [Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, encargado de hacer cumplir la Ley] otorgó todo lo que fueron los equipos pero no hubo capacitación y los contenidos tampoco fueron producción propia. Sin ir más lejos, denunciaban que la primer trasmisión que tuvo el canal fue un documental de Nestor Kirchner, todas esas cuestiones fueron súper debatidas internamente, hubo un conflicto muy grande que todavía es delicado y que me parece que es mejor que hablen los que hoy en día están a cargo del canal.

Puntualmente a mí lo que me parece es que hubo una especie de utilización de decir “aca tenemos un canal, le estamos dando un medio a  los mapuche”, pero no mucho más que eso. La licencia se le otorgó a una comunidad que prácticamente no tuvo participación en ese proceso, recién ahora están recuperando el canal, intentando generar contenidos propios y me parece interesante esto que está pasando. Es como lo que relata el libro, que se llama descolonizando la palabra y habla de la toma de la palabra por parte del pueblo mapuche; cómo un canal que empezó siendo supuestamente mapuche hoy lo están tomando e intentando recuperar comunicadores que genuinamente están trabajando desde abajo y por una comunicación mapuche real.

A partir de las conversaciones con los propios comunicadores, cómo significarías la comunicación mapuche, ¿qué es?

Esto era un punto interesante que salió de las charlas mismas con los comunicadores, sin que yo lo fuera a buscar de manera puntual. Desde ahí fue saliendo esta idea de pensar a la comunicación como una cuestión circular, vinculada no solamente como la trasmisión de ideas o la transmisión de información o producción de sentidos, como por ahí lo podemos pensar desde occidente. Me decían los comunicadores que la comunicación mapuche tiene otros aspectos, la vinculación con los elementos de la naturaleza, con pensar a la comunicación de manera horizontal, de cómo todos puede tener voz en una ceremonia, desde los abuelos a los más chicos, la cuestión del respeto y la circularidad, que para mi es fundamental porque desde otros ámbitos, el periodismo y la comunicación tienen una construcción vertical, mercenaria y con fines de lucro. Por ahí pasa también el pensar a la comunicación como una herramienta, no solo pensarse como vocero de una comunidad o transmisor de información, sino también que la comunicación sea parte de nosotros desde ese lugar, desde sentirse que uno tiene algo para decir en relación a un montón de otras cuestiones. Eso me pareció lo más rico de todo lo que pude charlar. Y después, bueno, hay otras cuestiones que fueron saliendo de cómo ancestralmente se pensaba la comunicación, del werken, del vocero, de cómo hoy eso se sigue sosteniendo a pesar de los cambios y de que muchos de estos comunicadores no viven en comunidad, pero siguen pensando la lucha del pueblo desde la difusión de todas estas cuestiones.

Muchas veces los entrevistados me decían que la comunicación no tiene por qué ser un comunicado o una gacetilla, puede ser una canción, un instrumento, una asamblea o una rogativa. Entonces está bueno más allá de conocer las experiencias puntuales de las radios y los portales web, abrir un debate un poco más amplio, como intento hacer en el último capítulo, que tiene que ver con pensar, si se quiere más filosóficamente, a la comunicación y problematizar la occidentalización de esto.

Descolonizar es un término que últimamente se está utilizando mucho en Puelmapu. Adrián Moyano, por ejemplo, hablaba de Descolonizar la Historia y vos, la Palabra. ¿Cuál es el trasfondo de este concepto y de qué manera crees que se está llevando a cabo en la comunicación?

Creo que esto que tiene que ver con lo que hablábamos recién, del concepto de la comunicación, de incorporar otras visiones e ir deconstruyendo los conceptos que naturalizamos desde la educación a todos los niveles. Yo hablaba de descolonizar la palabra, porque creo que la palabra es la herramienta fundamental de la comunicación, y pensar en la comunicación hoy en día es un debate que incorpora qué entendemos como comunicación, cómo se genera un medio de comunicación y qué hay detrás. Creo que el descolonizar también tiene que ver con nosotros mismos, incluso la gente que se considera que de alguna manera está vinculada a otros ámbitos más alternativos, con poder incorporar pensamientos, visiones, cuestiones que vienen de los pueblos originarios, en este caso del pueblo mapuche, poder retomarlos, replantearnos, incorporarlos y de esta manera deconstruir nuestra idea de comunicación.

Luego de toda esta investigación, ¿cómo ves el panorama de la comunicación mapuche en Puelmapu?

Yo veo que muchos de los medios que en su momento estaban funcionando hoy no están. Si me pongo a analizar desde ese panorama, hay muchas experiencias que están truncadas o que por el momento están suspendidas, principalmente por la cuestión económica, que es uno de los grandes ejes que atraviesa el libro. No veo que haya poca iniciativa, ni poco impulso, no creo que tenga que ver con eso, sino que realmente son medios que se sustentan y funcionan a pulmón, ahí cada uno tiene que seguir sorteando estos obstáculos y mantenerse funcionando con todas las  adversidades que hay. Y por otro lado las divisiones y los conflictos internos hacen que por ahí si se pudiera funcionar en red, muchas veces el impulso sería mayor. Igual hay pequeñas redes de articulación entre estos medios pero de alguna manera me parece que la cuestión económica es el mayor limitante. Quizás los portales web que no tienen tanto gasto, son los que hoy en la era digital y con todas las facilidades que tiene internet, tienen más acceso a sostenerse en el tiempo.

Pero más allá de que hayan podido sostenerse, ha habido muchas iniciativas y maneras distintas de generar medios de comunicación o experiencias comunicacionales como puede ser hasta una banda de música. Entonces creo que hubo un proceso grande de reconstrucción y de querer abrirse hacia afuera, no solamente hacer comunicación hacia adentro del pueblo mapuche, sobre todo pensando en la cuestión regional de la Patagonia y los grandes conflictos de tierra que hay. Creo que en los últimos diez años esto es notable, antes no existían los mismos medios de comunicación ni había la misma fuerza, ni el mismo empuje. Están estas limitaciones, pero no creo que sea un escenario en que la comunicación mapuche esté desapareciendo.

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