Contar una de vaqueros engrandece la falsa memoria

Como programador y curador de muestras y festivales de cine pienso en la audiencia y recordé  varios episodios donde proyectaba audiovisuales de pueblos indígenas latinoamericanos y de otras latitudes, al final la audiencia terminaba pidiendo “películas de vaqueros”.

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Por David Hernández Palmar @shiaakua

En estas situaciones yo les preguntaba: ¿por qué les gusta? y la respuesta sin espasmos era porque siempre gana el bueno y muere el malo… volvía a preguntar… ¿quién es el bueno? y me respondían el vaquero; ¿y el malo? de inmediato decían el indio; luego había un silencio incómodo ante una de las evidencias más sutiles y graves de la colonización; que se resolvía con un conversatorio para desmontar ese discurso, tener otras lecturas y sensibilidades desde la mirada emancipada, con el estupor y la alegría de saber que nuestros hermanos y hermanas indígenas de Norteamérica existen.

De cómo el “lejano oeste” erradicó a los indígenas norteamericanos

Uno de los resultados del cine como fábrica de consenso, es que persista la “certeza” de que los originarios de Norteamérica están extintos, ya que en las contiendas de los “Western Films” o “Películas del Salvaje Oeste”, fueron eliminados y los “indios” que se “rendían” terminaban en un “feliz festín de Acción de Gracias” donde “civilmente” y en “reconciliación” ingerían pavo.  En relación a lo anterior descrito, considero indispensable citar la saga fílmica Winnetou dirigida por el cineasta austríaco Harald Reinl (1908 – 1986), el cual fue inspirado en un héroe indígena norteamericano creado por el novelista alemán Karl May (1842 – 1912).

La cineasta y escritora estadounidense Lynn H. Nicholas, describe en su libro Cruel World: The Children of Europe in the Nazi Web (El Mundo Cruel: La Niñez de Europa en la Red Nazi), como historias, como las de Winnetou, tan populares en Alemania durante el período Nazi, al punto que no fueron prohibidas, pese a que aludían al tratamiento heroico de razas morenas; de hecho, reforzaban el argumento que la caída de los pueblos originarios de América fue causado por su falta de conciencia racial.

Por su parte la Biblioteca Bancroft de la Universidad de California, tiene en su colección, una serie de juego de cartas, donde se recalcan que Los héroes que Karl May creaba, estaban basados en los arquetipos de la cultura alemana y que tuvo que ver un poco con las culturas indígenas; Winnetou es noble porque él combina los aspectos más resaltantes de las culturas indígenas en decadencia, con la adopción natural de los rasgos románticos y cristianos desde la perspectiva de Karl May sobre la civilización alemana. Una de las fotoleyendas de las cartas cita: Mientras se está muriendo, el Apache Winnetou le pide a algunos colonos que le canten un Ave María, así su muerte es santificada por su serena conversión al Cristianismo.

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Ante esto fueron muchas las preguntas que me había hecho ¿Quién o qué inspira a Hollywood a contarnos desde los vaqueros? ¿Qué consecuencias sostiene la supremacía blanca? ¿Qué otros paralelismos hay respecto a las limpiezas étnicas entre Europa y América? Fue entonces cuando me topé con un artículo de Simón Moya-Smith (Periodista Indígena Oglala Lakota y Chicano), titulado Ugly Precursor to Auschwitz: Hitler Said to Have Been Inspired by U.S. Indian Reservation System (El Feo Precursor a Auschwitz: Hitler dijo haber sido inspirado por el Sistema de Reservas Indígenas de los Estados Unidos), el que refleja otro símil La idea de un campo de prisioneros, específicamente Auschwitz, en Oswiecim, Polonia, donde los soldados de Hitler podían disparar, pasar el rato, envenenar, mutilar y matar de hambre a los hombres, mujeres y niños masivamente, no era una idea de Hitler, aunque el muy plagiario, salió con que esa idea era suya.

En tal sentido, el biógrafo laureado con el premio Pulitzer, John Toland, sostiene en su libro Aldolf Hitler: The Definitive Biography (Adolfo Hitler: Una Biografía Narrativa), que Hitler fue inspirado en parte por el sistema de reservas indígenas, una creación de los Estados Unidos. Él admiraba los campamentos de prisioneros Boer en Sudáfrica y los campamentos para los indios en el salvaje oeste; y a menudo elogió en su círculo íntimo, la eficiencia de los Estados Unidos en el exterminio inducido a través del hambre y desigual combate de los salvajes pieles rojas que no podían ser domesticados por cautiverio.

Conviene subrayar que Steven Spielberg, director de la película La lista de Schindler, dijo en un discurso público que el pueblo judío está una vez más amenazado por los demonios perennes de intolerancia, informó Joanna Berendt, de The New York Times. La gente quiere, una vez más, despojarles su pasado, su historia y de su identidad.

Pero para Moya-Smith, la declaración de Spielber: Se aplica a los indígenas norteamericanos también, quienes en la actualidad son el 1.7 por ciento de la población total de Estados Unidos (nuevas estimaciones sostienen que la población de los pueblos indígenas de América del Norte se acercaban a los 123 millones de habitantes previo al contacto con los europeos).

II De estos guiones derivan los estereotipos

Hace algunas semanas leí varios artículos que citaban la indignación de actores y actrices indígenas de Estados Unidos y su decisión de abandonar el set de grabación protestando en contra del guión sexista y racista del film Ridiculous Six (Los Seis Ridículos), dirigido por Adam Sandler, quien resolvió su “problema” contratando a actores y actrices de piel morena, bronceándolos al punto que luzcan “verdaderamente indígenas”. Luego saldría el cantante de pop Vanilla Ice a defender la “inocente intención”  y “derecho” de Sandler de mofarse de la historia narrada en el film The Magnificent Seven (Los Siete Magníficos) dirigido por John Sturges.

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El guión de Ridiculous Six (Los Seis Ridículos),  incluía a mujeres indígenas con nombres peyorativos como Aliento de castor o Sin sostén y una escena de una indígena en cuclillas orinando mientras fuma “la pipa de la paz”.  Pero lo complejo del asunto, son las sutilezas del discurso hegemónico con que se construyen los guiones que racializan la violencia sexual. De estos guiones han provenido los estereotipos históricos sobre las sexualidades de las mujeres negras, asiáticas, latinas y las mujeres indígenas. En el caso originario el estigma dicta que ellas están listas para cualquier hombre (sobre todo un hombre blanco) la pueda salvar de su cultura salvaje.

Para Anahvia Taiyib, en el contexto estadounidense, Las mujeres de color no son vistas como víctimas legítimas de violencia sexual debido a estos estereotipos y sostiene en su escrito “Jezebel, Pocahottie, Mami, and China Doll: Highlighting Racialized Sexual Violence” (Jezebel, Pocahottie, Mami y Muñequita China: La Exaltación de la Violencia Sexual Racializada), que por lo general una de cada cinco mujeres han sido violadas en su vida, y el 44 por ciento ha experimentado victimización sexual. Según datos oficiales, una de cada tres mujeres indígenas, una de cada seis mujeres latinas, una de cada cinco mujeres negras, y un 7% de las mujeres asiáticas serán abusadas sexualmente en su vida.

Con respecto a las indígenas canadienses, el número de violaciones, asesinatos y desapariciones forzosas, van en ascenso. Según datos de la Policía Real Montada de Canadá, 1.017 mujeres y adolescentes identificadas como indígenas fueron asesinadas entre 1.980 y 2.012. La tasa de homicidios es aproximadamente 4,5 veces mayor que la de todas las demás mujeres en Canadá. Además, un informe señala que desde noviembre de 2013, al menos 105 mujeres y niñas indígenas permanecían desaparecidas en circunstancias sospechosas o por razones indeterminadas.

Sobre el asunto, el reconocido documentalista y productor mejicano Roberto Olivares indicó; …a pesar de las estadísticas contundentes sobre la violencia de género racializada, en muchas películas y series de TV de “vaqueros”, se perfila al “indio” como malo, en muchos casos, por el rapto e intento de abuso sexual de una mujer blanca. Este hecho justifica la respuesta violenta que veremos en seguida en la película. Es una violencia de reacción, heroica y justificada en la trama. Incluso en muchos casos “avalada” por un “indio” que es amigo de los blancos.

Esto también funciona para matizar o suavizar la idea (no deseada) de un conflicto entre razas o culturas. No vayamos a interpretar que son racistas, no. Los blancos no odian a los indios por ser indios, sino por ser malos, y hay algunos que no son malos. Al “indio bueno” lo cobijan y aprecian, incluso podrían dar la vida por él, subrayo “podrían” porque en general sucede al revés. Lo que jamás se explica en estas películas y diría yo, en general en la historia oficial es: ¿por qué están esos blancos ahí? ¿con qué derecho invaden territorios, masacran pueblos y luego se molestan, primero, porque los invadidos y masacrados se defiendan y después, porque no se quieran “adaptar” a la imposición de la que son objeto.

Las ideas expuestas por Olivares nos convoca a reflexionar sobre las “inocentes intenciones” de la noción del cine “para divertir y entretener”, y reconocer que tales prácticas pueden derivar en nuestra extinción como pueblos en nuestros propios imaginarios, en nuestros territorios y en el engrandecimiento de la falsa memoria.

III Que no se discuta el racismo

Hay muchas similitudes entre la lógica de exterminio de Estados Unidos en contra de los originarios de sus tierras y la de Hitler en contra de los judíos, ya que ambos pueblos eran considerados “problemas” por lo que había que erradicarlos, pero la similitud que resalta es que ambos genocidios fueron negados.

El artículo Ugly Precursor to Auschwitz: Hitler Said to Have Been Inspired by U.S. Indian Reservation System (El Feo Precursor a Auschwitz: Hitler dijo haber sido inspirado por el Sistema de Reservas Indígenas de los Estados Unidos) de  Simón Moya-Smith, también refiere que en el año 2012, la senadora republicana de Colorado, Ellen Roberts, no apoyaría una resolución que reconozca el genocidio de indígenas estadounidenses, debido a que “textualmente” los indígenas no están extintos.

Cuando busco la palabra exterminar, significa destruir totalmente, y añade Roberts; …mi problema con esta resolución es que Gracias a Dios que no hemos destruido totalmente a los Pueblos Indígenas de Estados Unidos. Uno de mis retos es léxico, ya que se habla como si estuviesen extintos, pero no lo están… Lo irónico de la senadora Roberts es que recientemente firmó dos resoluciones reconociendo el Holocausto Judío y el Genocidio Armenio.

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Es aquí donde México dice presente por su reciente incursión en “una de vaqueros” con el Caso de Ayotzinapa, donde 43 estudiantes indígenas fueron masacrados y el Estado Mexicano ha reconocido la ejecución de los 43 jóvenes, pero jamás los ha reconocido como indígenas; así como la prensa y otros medios tampoco lo han hecho. Se les define como estudiantes, normalistas, futuros profesores, pero no como indígenas. Hay temor de que a este acto de barbarie, se le adicione el elemento de genocidio.

Por supuesto que en este caso, hay otros elementos que fueron mucho más determinantes que la pertenencia cultural de los estudiantes, como su posición política, su ideología y estrategias de lucha, pero aún así, es sintomático de nuestra sociedad hipócrita y racista.

“Todos las hacemos o las hemos hecho más de una vez”

No obstante, quien mediáticamente encabeza en México el referente obligado de esta lógica, es Lorenzo Córdova, presidente del ente encargado de promover la participación ciudadana en los procesos de elección en ese país, el Instituto Nacional Electoral (INE). Córdova fue captado en un audio burlándose de una comunidad indígena a la que le dio asesoría.

No mames, cabrón: es que desde las dramáticas reuniones con los padres de Ayotzinapa hasta esto, había un mundo. No voy a mentir. Te voy a decir cómo hablaba ese cabrón: «Quiobo, Jefe Gran Nación Chichimeca. Vengo Guanajuato. Yo decir a ti, o diputados para nosotros o yo no permitir tus elecciones» Yo no sé si sea cierto que hable así, cabrón. Pero vio mucho Llanero Solitario, cabrón […]. Nada más le faltó decir: «Yo, Gran Jefe Toro Sentado. Líder Chichimeca». No mames, cabrón, no mames. No, no, no, de pánico cabrón. O acabamos de aquí divertidos, o acabamos en el siquiatra de aquí.

Las discusiones y debates en México en torno a este tema, sobre todo en las redes sociales, en muchos casos giraban en torno a “lo exagerado” de las reacciones condenatorias del hecho. Se decía que esa burla u otras similares “todos las hacemos o las hemos hecho más de una vez” y que por lo tanto, el asunto se volvió escándalo sólo por la posición política del personaje en cuestión.

Lorenzo Córdova argumentaba incesantemente en su defensa el “acceso ilegal” a la conversación “privada” donde se mofaba del “mal castellano” de sus “asesorados”, pese a que el contenido de la conversación era de agenda pública. En entrevista concedida a CNN manifestó: …si hay alguien que se sintió agraviado por este modo de comunicarme en el ámbito privado, por supuesto ofrezco una disculpa en ese sentido, ahora esto no tiene nada que ver como algunos han pretendido sostener, con una discriminación a un grupo social, hacia una minoría mucho menos[…]

Es decir, “mi racismo y clasismo son normales en el ámbito de lo privado, pero por supuesto jamás haría una broma así en mi carácter de Servidor Público”.  Sin embargo la hipocresía, no sólo de Córdova, sino de todos aquellos que reconocían como normal y habitual el racismo y clasismo es lo que más debería preocuparnos, sobre todo si “La vergüenza no es robar, sino robar y que te cachen”.

IV El aporte contestatario para Estados Unidos y Alemania

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Muchos recuerdan con emoción, la fecha del 27 de Marzo de 1973, cuando en la 45 ª Edición de la entrega de los Premios Oscar, Sacheen Littlefeather, una indígena Apache diese un discurso en nombre del actor Marlon Brando, quien rechazó la estatuilla como Mejor Actor por su papel en la película El Padrino, en señal de protesta por el tratamiento de los indígenas norteamericanos por parte de la industria cinematográfica y por la masacre de Wounded Knee, uno de los capítulos más tristes de la historia indígena norteamericana.

Cuatro décadas transcurrieron para que otro episodio histórico sucediera, esta vez en suelo alemán. El Festival Internacional de Cine de Berlín, también conocido como Berlinale es uno de los tres festivales más importantes en el escenario internacional junto al de Cannes y al de Venecia, y se ha caracterizado por ser año tras año, la plataforma por excelencia para exponer y acceder, principalmente, a la cinematografía naciente, independiente y de autor más importante de todo el mundo.

Por tal motivo, Berlinale, se embarcó en la creación del espacio NATIVe – A JOURNEY INTO INDIGENOUS CINEMA que busca mostrar y hacer énfasis en el cine indígena que hace vida en distintas comunidades worldwide. La importancia de esta ventana yace en sí misma: sinónimo de un espacio en el que se proyecta la producción cinematográfica hecha por indígenas, alzando su propia voz y exponiendo su cotidianidad, luchas sempiternas e historia milenaria. NATIVe arrancó en 2013 abordando el cine indígena de Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá, por lo que en 2015 esta muestra estuvo plenamente direccionada al cine indígena de Latinoamérica.

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Esta selección histórica que incluyó 12 largometrajes y 6 cortometrajes del AbyaYala, fue curada por Maryanne Redpath, quien convocó a seis asesores con vasta experiencia en el área, a mencionar: José Miguel Álvarez Ibargüengoitia | México | Director de Promoción y Ventas Internacionales del Instituto Mexicano de Cinematografía – IMCINE; Amalia Córdova | Wallmapu, Chile | Curadora, Cineasta e Investigadora Especialista en Cine Indígena; Vincent Carelli | Brasil | Secretario Ejecutivo de Video en Las Aldeas; Bird Runningwater | Cheyenne / Mescalero Apache, EEUU | Director del Programa Indígena y Nativo Americano del Instituto Sundance; Jason Ryle | Anishinaabe / Saulteaux, Canada | Director Ejecutivo de imagineNATIVE Film and Media Arts Festival, Toronto; y quién les escribe David Alberto Hernández Palmar | Wayuu, Venezuela | Fotógrafo, Realizador Audiovisual, Curador y Programador de la Muestra Internacional de Cine Indígena de Venezuela – MICIV.

Berlinale también celebra el reconocido European Film Market que se lleva en paralelo al festival; mercado en el que coinciden curadores, distribuidoras, casas productoras, inversionistas, entre otros, para visualizar y adquirir material de todo el mundo y en el que, por primera vez,  los Pueblos Indígenas tuvimos nuestro propio pabellón el NATIVe Indigenous Cinema, identificado con el número G6 en el Martin-Gropius-Bau, donde se ofertaron dieciséis cortometrajes de ficción, documental, animación y experimentales, gestadas por las experiencias cinematográficas indígenas más prominentes a nivel global.

Abya Yala (Latinoamérica) le cuenta al mundo desde sus aldeas

Desde la década de los setenta, las comunidades y pueblos indígenas de Latinoamérica iniciaron significativos procesos de comunicación, como la producción radial y audiovisual de la comunidad y el lanzamiento de portales indígenas que permitieron a los realizadores indígenas ir adaptándose a las nuevas tecnologías, para crear poderosas obras que desafían mitos del “indígena mestizo sin identidad”.

Es importante destacar algunas de nuestras primeras pantallas socialmente comprometidas: Cine Imperfecto y Revolucionario en Latinoamérica. Los espacios de movimientos sociales anti quinquenio (1992). Los encuentros transnacionales: El Festival de Cine y Video Indígena de Nueva York (The Native American Film and Video Festival, New York, 1979), Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas CLACPI (México, 1985), Más allá del indigenismo: Primer Taller “Transferencia de Medios Audiovisuales a Organizaciones y Comunidades Indígenas, México, 1990” y los talleres de Video en las Aldeas (Brasil, 1987)[1].

Este 2015 celebraremos el XII Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, en Temuco, Chile – Neuquén, Argentina del 17 al 21 de noviembre. Este festival representa además, el punto máximo de celebración de los 30 años de historia de CLACPI.  Por eso este llamado es para seguir reconociéndonos, asumir nuestra capacidad narrativa de contarnos desde nuestros propios pueblos, y como dice un hermano de Wallmapu (País Mapuche); no es para competir comercialmente con Hollywood, sino para construir otros sentidos de lo que son nuestros ancestros, lo que somos nosotros y lo que aspiramos para nuestra generación venidera, la apuesta es lograr contrarrestar los chistes malos, las caricaturas que nos hacen a diario y en pantalla grande.

[1]                      Este fragmento corresponde al capítulo “¿Dónde estaba la cámara el 12 de octubre? del libro Poéticas de la resistencia: el vídeo indígena en Colombia, presentado en la Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz 2015 celebrada en la ciudad de Bogotá.
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